QUIMICA Y COCAINA

            La cocaína es un alcaloide natural que se obtiene de la coca, planta del género Erythroxylon, por extracción de las hojas y un procedimiento de purificación.  La coca que se emplea para la producción ilícita de la cocaína se cultiva principalmente en América del Sur, sobre todo, Bolivia y Perú. Las hojas de la coca de América del Sur contienen entre el 0.5 y el 1.5% de alcaloide, entre los cuales la cocaína es el principal.

             La producción del clorhidrato de cocaína a partir de las hojas de coca se suele llevar a cabo en tres etapas:

  (1)  Extracción de la cocaína y demás alcaloides de las hojas de coca, lo que da la pasta de coca.

            (2)  Purificación de la pasta de coca en cocaína base.

            (3)  Conversión de la cocaína en clorhidrato de cocaína.

             Estas etapas se pueden realizar en dos o tres laboratorios diferentes o en uno solo.  En cada una de ellas se necesitan productos químicos que poseen determinadas propiedades.  A qué etapas se dedica cada laboratorio se averigua por las sustancias que se encuentran en él.

             Para cada etapa hacen falta las siguientes sustancias:

             (1) Producción de pasta de coca: keroseno, gasolina u otros disolventes orgánicos parecidos; álcalis, por ejemplo, carbonatos de sodio, potasio o calcio, hidróxido de sodio u óxido de calcio; ácidos por ejemplo, el sulfúrico.

            (2) Producción de cocaína base: oxidantes, por ejemplo, permanganato de potasio o peróxido de hidrógeno; ácido sulfúrico; álcalis, por ejemplo, solución acuosa de amoníaco (Agua Amoniacal).

            (3) Producción de clorhidrato de cocaína: disolventes orgánicos por ejemplo, éter etílico, acetona, metiletilcetona o tolueno; ácido clorhídrico.

             Es importante observar que para estas operaciones se requiere un instrumental sencillo y un número relativamente exiguo de sustancias químicas.  De estas sustancias, las más críticas son las que se emplean en los pasos finales de la producción del clorhidrato de cocaína; el oxidante (permanganto de potasio) y los disolventes orgánicos (éter etílico, acetona, metiletilcetona o tolueno).  Por la importancia que tienen en la producción del clorhidrato de cocaína, todas ellas estan fiscalizadas en la mayoría de los países de conformidad con la Ley de Desvío y Tráfico de Sustancias Químicas.

             Estas sustancias tienen usos lícitos en todo el mundo y se comercia con ellas internacionalmente.  Sin embargo, la supresión de su desvio a los productores de cocaína resulta eficaz para restringir la producción y la oferta del clorhidrato de cocaína.

             A continuación describo los procedimientos que se emplean en la producción clandestina del clorhidrato de cocaína.

 PRIMER PASO:  PRODUCCION DE PASTA DE COCA

             Las hojas secas de coca se humedecen con una solución alcalina para convertir la cocaína en una forma insoluble en agua.  Para esta extracción Inicial se han usado los carbonatos de sodio, potasio y calcio; el hidróxido de sodio (sosa caústica), el óxido de calcio ( cal viva) o el hidróxido de amonio (agua amoniacal).

             Las hojas de coca humedecidas se amaceran en keroseno (o algún otro disolvente orgánico apropiado) el cual disuelve la cocaína y la extrae.  La gasolina se ha utilizado en vez del keroseno pero no resulta conveniente por su inflamabilidad y volatilidad.

             El keroseno se extrae otros alcaloides de la coca además de la cocaína.  La solución de keroseno se mezcla con ácido sulfúrico diluido; de esta  forma la cocaína y los otros alcaloides se convierten en sulfatos, los cuales son solubles en la solución ácida acuosa, la cual se retiene. En esta extracción se separan de la cocaína y los otros alcaloides, las ceras y grasas de las hojas de coca.

             En lugar del ácido sulfúrico se pueden emplear en este paso el clorhídrico, el nítrico, o el fosfórico.  Lo más corriente es que se emplee el sulfúrico, por ser muy común y por sus propiedades físicas.  Es un ácido fuerte y de baja volatilidad por lo que resulta más seguro, fácil de usar y eficaz que los demás.  A la solución de ácido sulfúrico que contiene el sulfato de cocaína se añade agua amoniacal, lo que convierte el sulfato de cocaína en cocaína base, la cual es insoluble en agua.  La cocaína y los otros alcaloides entonces se separan del líquido por filtración.  El sólido resultante es la “pasta de coca” (también se llama a veces “sulfato”), la cual contiene aproximadamente un 50% de cocaína.

             Los productos que se utilizan en este primer paso se encuentran con facilidad en todo el mundo, en los países donde se producen la cocaína inclusive, y existen sustitutos prácticos para cada uno de ellos.

 SEGUNDO PASO:  PRODUCCION DE COCAINA BASE

             A fin de transformar la cocaína en un producto vendible, o sea soluble en agua e inyectable, la pasta de coca se purifica y la cocaína resultante se convierte en clorhidrato de cocaína.  Para ello, la pasta de coca se disuelve en ácido sulfúrico diluído, lo que convierte la cocaína y los otros alcaloides en sulfatos solubles en agua.

             A esa solución ácida se agrega la solución diluída de un oxidante, que suele ser el permanganato de potasio.  En su lugar también se emplea, y a veces se ha hallado en los laboratorios clandestinos, el peróxido de hidrógeno (agua oxigenada).  Estos oxidantes tienen el propósito de oxidar la cinamilcocaína y otros alcaloides indeseables y convertirlos en formas insolubles en agua, que entonces se separan por filtración de la solución donde esta la cocaína. La separación de estas impurezas ayuda a la cristalización del clorhidrato de cocaína en el paso final y facilita la obtención de un producto final blanco que es lo que desean los distribuidores y consumidores de cocaína.

             El oxidante preferido, y el más empleado en los laboratorios clandestinos, es el permanganato de potasio.  Da un color violeta azulado a la solución, el cual sirve como indicador de la oxidación completa de los alcaloides indeseables.  El permanganto de potasio es tan importante para la producción del clorhidrato de cocaína de alta calidad que esta fiscalizado.

             Las impurezas se filtran de la solución de ácido sulfúrico; entonces estas se alcalinizan con agua amoniacal o con otra de las sustancias alcalinas mencionadas previamente.  Esta reacción convierte la sal de cocaína en cocaína, que es insoluble en agua y precipita.  Se separa por filtración y la cocaína resultante se seca.

 TERCER PASO:  PRODUCCION DE CLORHIDRATO DE COCAINA

             La sustancia que se emplean en la conversión de la cocaína en el clorhidrato de cocaína cristalino son los disolventes orgánicos capaces de disolver la cocaína y el ácido clorhídrico; de este último provienen los iones de cloro que convierten la cocaína en su clorhidrato.  Los disolventes más corrientes para este fin son el éter etílico, la acetona, la metiletilcetona (2-butanona) y el tolueno, todos los cuales estan fiscalizados.

             En este paso, la cocaína seca se disuelve en la cantidad mínima de un disolvente orgánico (por ejemplo, el éter o la acetona) y se filtra para separar cualquier sustancia insoluble (las impurezas).  Al líquido se le añade una solución de ácido clorhídrico en un disolvente orgánico soluble en agua como la acetona.  Esto convierte la cocaína en clorhidrato de cocaína, el cual es insoluble en el disolvente orgánico y precipita.  La solución entonces se filtra, y el clorhidrato de cocaína cristalino se retiene y se seca.  La pureza del producto resultante suele oscilar entre el 90% y 98%, expresada en términos de clorhidrato de cocaína.

             Aunque hay muchos disolventes orgánicos, hay también factores que limitan considerablemente la selección de los que son prácticos para este paso.  El disolvente orgánico adecuado tiene que:

             (a) Disolver la cocaína;

            (b) No disolver, o disolver muy poco, el clorhidrato de cocaína;

            (c)  Mezclarse con  el agua y con el otro disolvente orgánico utilizado;

            (d) ser volátil, y

            (e) Hallarse con facilidad

             Son muchos los disolventes orgánicos corrientes que, de sustituirse por los fiscalizados no satisfacerían algunas de estas condiciones; entre ellos están el benceno, el acetato de etilo, el hexano, el cloruro de metileno, el cloroformo, el alcohol isopropílico y la metilisobutilcetona. Por ejemplo, la cocaína es soluble en cloruro de metileno y cloroformo, pero esto también disuelve el clorhidrato de cocaína.  Los análisis de las muestras de polvo de clorhidrato de cocaína que vienen realizando desde 1986 los laboratorios de  la Administración para la Ejecución de las Leyes sobre Estupefacientes (DEA), demuestran que los disolventes más utilizados son la acetona, el éter etílico, la metiletilcetona y el tolueno.  De los embargos de sustancias químicas practicados en los laboratorios clandestinos sudamericanos se comprueban que estos son en efecto, los disolventes que se emplean casi exclusivamente.  Se pueden encontrar sustitutos para estos disolventes fiscalizados pero no resultan práctico por las limitaciones que menciono anteriormente.

                                                                                              © 2006 JAVIER DE LUCAS