CENTRAL TERMOELECTRICA

Una Central Termoeléctrica
es una instalación en donde la energía mecánica que se
necesita para mover el rotor del generador y, por tanto, obtener la
energía eléctrica, se obtiene a partir del vapor formado al hervir
el agua en una caldera. El vapor generado tiene una gran presión, y se
hace llegar a las turbinas para que en su expansión sea capaz de mover
los álabes de las mismas. Una central termoeléctrica
clásica se compone de una caldera y de una turbina que mueve el
generador eléctrico. La caldera es el elemento fundamental y en ella se
produce la combustión del carbón, fuel o gas.

Central
termoeléctrica de fuel-oil de Castellón
Introducción
Se
denominan centrales termoeléctricas clásicas o convencionales
aquellas centrales que producen energía eléctrica a partir de la
combustión de carbón, fueloil o gas en una caldera diseñada
al efecto. El apelativo de "clásicas" o
"convencionales" sirve para diferenciarlas de otros tipos de
centrales termoeléctricas (nucleares y solares, por ejemplo), las cuales
generan electricidad a partir de un ciclo termodinámico, pero mediante
fuentes energéticas distintas de los combustibles fósiles
empleados en la producción de energía eléctrica desde hace
décadas y, sobre todo, con tecnologías diferentes y mucho
más recientes que las de las centrales termoeléctricas
clásicas.
Independientemente
de cuál sea el combustible fósil que utilicen (fuel-oil,
carbón o gas), el esquema de funcionamiento de todas las centrales
termoeléctricas clásicas es prácticamente el mismo. Las
únicas diferencias consisten en el distinto tratamiento previo que sufre
el combustible antes de ser inyectado en la caldera y en el diseño de
los quemadores de la misma, que varían según sea el tipo de
combustible empleado.
Una
central termoeléctrica clásica posee, dentro del propio recinto
de la planta, sistemas de almacenamiento del combustible que utiliza (parque de
carbón, depósitos de fuel-oil) para asegurar que se dispone
permanentemente de una adecuada cantidad de éste. Si se trata de una
central termoeléctrica de carbón (hulla, antracita, lignito,...)
es previamente triturado en molinos pulverizadores hasta quedar convertido en
un polvo muy fino para facilitar su combustión. De los molinos es
enviado a la caldera de la central mediante chorro de aire precalentado.
Si es una central termoeléctrica de fuel-oil, éste es precalentado
para que fluidifique, siendo inyectado posteriormente en quemadores adecuados a
este tipo de combustible.
Si es una central termoeléctrica de gas los quemadores están
asimismo concebidos especialmente para quemar dicho combustible.
Hay, por último, centrales termoeléctricas clásicas cuyo
diseño les permite quemar indistintamente combustibles fósiles
diferentes (carbón o gas, carbón o fuel-oil, etc.). Reciben el
nombre de centrales termoeléctricas mixtas.
Una
vez en la caldera, los quemadores provocan la combustión del
carbón, fuel-oil o gas, generando energía calorífica. Esta
convierte a su vez, en vapor a alta temperatura el agua que circula por una
extensa red formada por miles de tubos que tapizan las paredes de la caldera.
Este vapor entre a gran presión en la turbina de la central, la cual
consta de tres cuerpos -de alta, media y baja presión, respectivamente-
unidos por un mismo eje.
En el
primer cuerpo (alta presión) hay centenares de álabes o paletas
de pequeño tamaño. El cuerpo a media presión posee
asimismo centenares de álabes pero de mayor tamaño que los
anteriores. El de baja presión, por último, tiene álabes
aún más grandes que los precedentes. El objetivo de esta triple
disposición es aprovechar al máximo la fuerza del vapor, ya que
este va perdiendo presión progresivamente, por lo cual los álabes
de la turbina se hacen de mayor tamaño cuando se pasa de un cuerpo a
otro de la misma., Hay que advertir, por otro lado, que este vapor, antes de
entrar en la turbina, ha de ser cuidadosamente deshumidificado. En caso
contrario, las pequeñísimas gotas de agua en suspensión
que transportaría serían lanzadas a gran velocidad contra los
álabes, actuando como si fueran proyectiles y erosionando las paletas hasta
dejarlas inservibles.
El
vapor de agua a presión, por lo tanto, hace girar los álabes de
la turbina generando energía mecánica. A su vez, el eje que une a
los tres cuerpos de la turbina (de alta, media y baja presión) hace
girar al mismo tiempo a un alternador unido a ella, produciendo así energía
eléctrica. Esta es vertida a la red de transporte a alta tensión
mediante la acción de un transformador.
Por su
parte, el vapor -debilitada ya su presión- es enviado a unos
condensadores. Allí es enfriado y convertido de nuevo en agua. Esta es
conducida otra vez a los tubos que tapizan las paredes de la caldera, con lo
cual el ciclo productivo puede volver a iniciarse.
Componentes

Cinta transportadora
El
funcionamiento de una central termoeléctrica de carbón, como la
representada en la figura, es la siguiente: el combustible está
almacenado en los parques adyacentes de la central, desde donde, mediante cintas
transportadoras (1), es conducido al molino (3) para ser triturado.
Una vez pulverizado, se inyecta, mezclado con aire caliente a presión,
en la caldera (4) para su combustión.
Dentro
de la caldera se produce el vapor que acciona los álabes de los cuerpos
de las turbinas de alta presión (12), media presión
(13) y baja presión (14), haciendo girar el rotor de la turbina
que se mueve solidariamente con el rotor del generador (19), donde se
produce energía eléctrica, la cual es transportada mediante líneas
de transporta a alta tensión (20) a los centros de consumo.
Después
de accionar las turbinas, el vapor pasa a la fase líquida en el condensador
(15). El agua obtenida por la condensación del vapor se somete a
diversas etapas de calentamiento (16) y se inyecta de nuevo en la
caldera en las condiciones de presión y temperatura más adecuadas
para obtener el máximo rendimiento del ciclo. El sistema de agua de
circulación que refrigera el condensador puede operarse en circuito
cerrado, trasladando el calor extraído del condensador a la
atmósfera mediante torres de refrigeración (17), o
descargando dicho calor directamente al mar o al río.
Para
minimizar los efector de la combustión de carbón sobre el medio
ambiente, la central posee una chimenea (11) de gran altura -las hay de
más de 300 metros-, que dispersa los contaminantes en las capas altas de
la atmósfera, y precipitadores (10) que retienen buena parte de
los mismos en el interior de la propia central.
Se
están llevando a cabo investigaciones para obtener un mejor
aprovechamiento del carbón, como son la gasificación del
carbón "in situ" o la aplicación de máquinas
hidráulicas de arranque de mineral y de avance continuo, que permiten la
explotación de yacimientos de poco espesor o de yacimientos en los que
el mineral se encuentra demasiado disperso o mezclado.
El
primero de los sistemas mencionados consiste en inyectar oxígeno en el
yacimiento, de modo que se provoca la combustión del carbón y se
produce un gas aprovechable para la producción de energía
eléctrica mediantes centrales instaladas en bocamina.
El segundo, en lanzar potentes chorros de agua contra las vetas del mineral, lo
que da lugar a barros de carbón, los cuales son evacuados fuera
de la mina por medios de tuberías.
Otras
nuevas tecnologías que están siendo objeto de
investigación pretenden mejorar el rendimiento de las centrales
termoeléctricas de carbón, actualmente situado entre el 30 y el
40%. Destaca entre ellas la combustión del carbón en lecho
fluidificado, que -según determinadas estimaciones- permitiría
obtener rendimientos de hasta el 50%, disminuyendo al mismo tiempo la
emisión de anhídrido sulfuroso. Consiste en quemar carbón
en un lecho de partículas inertes (de caliza, por ejemplo), a
través del cual se hace pasar una corriente de aire. Esta soporta el
peso de las partículas y las mantiene en suspensión, de modo que
da la impresión de que se trata de un líquido en
ebullición.
Otras
investigaciones, por último, intentan facilitar la sustitución
del fuel-oil en las centrales termoeléctricas para contribuir a reducir
la dependencia respecto del petróleo. Cabe citar en este sentido
proyectos que pretenden conseguir una adecuada combustión de mezclas de
carbón y fuel (coal-oil mixture: COM) o de carbón y agua (CAM) en
las centrales termoeléctricas equipadas para consumir fuel-oil.
Para
evitar que el funcionamiento de las centrales termoeléctricas
clásicas pueda dañar el entorno natural, estas plantas llevan
incorporados una serie de sistemas y elementos que afectan a la estructura de
las instalaciones, como es el caso de las torres de refrigeración. La
incidencia de este tipo de centrales sobre el medio ambiente se produce por la
emisión de residuos a la atmósfera (procedentes de la
combustión del combustible) y por vía térmica,
(calentamiento de las aguas de los ríos por utilización de estas
aguas para la refrigeración en circuito abierto).
Por lo que se refiere al primero de los aspectos citados, esa clase de contaminación
ambiental es prácticamente despreciable en el caso de las centrales
termoeléctricas de gas y escasa en el caso de las de fuel-oil, pero
exige, sin embargo, la adopción de importantes medidas en las de
carbón.
La combustión del carbón, en efecto, provoca la emisión al
medio ambiente de partículas y ácidos de azufre. Para impedir que
estas emisiones puedan perjudicar al entorno de la planta, dichas centrales
poseen chimeneas de gran altura -se están construyendo chimeneas de
más de 300 metros- que dispersan dichas partículas en la
atmósfera, minimizando su influencia. Además, poseen filtros
electrostáticos o precipitadores que retienen buena parte de las
partículas volátiles en el interior de la central. Por lo que se
refiere a las centrales de fuel-oil, su emisión de partículas
sólidas es muy inferior, y puede ser considerada insignificante.
Sólo cabe tener en cuente la emisión de hollines ácidos
-neutralizados mediante la adición de neutralizantes de la acidez- y la
de óxidos de azufre -minimizada por medio de diversos sistemas de
purificación.
En
cuanto a la contaminación térmica, ésta es combatida
especialmente a través de la instalación de torres de
refrigeración. Como se señalaba anteriormente, el agua que
utiliza la central, tras ser convertida en vapor y empleada para hacer girar la
turbina, es enfriada en unos condensadores para volver posteriormente a los
conductos de la caldera. Para efectuar la operación de
refrigeración, se emplean las aguas de algún río próximo
o del mar, a las cuales se transmite el calor incorporado por el agua de la
central que pasa por los condensadores. Si el caudal del río es
pequeño, y a fin de evitar la contaminación térmica, las
centrales termoeléctricas utilizan sistemas de refrigeración en
circuito cerrado mediante torres de refrigeración.
En
este sistema, el agua caliente que proviene de los condensadores entra en la
torre de refrigeración a una altura determinada. Se produce en la torre
un tiro natural ascendente de aire frío de manera continua. El agua, al
entrar en la torre, cae por su propio peso y se encuentra en su caída
con una serie de rejillas dispuestas de modo que la pulverizan y la convierten
en una lluvia muy fina. Las gotas de agua, al encontrar en su caída la
corriente de aire frío que asciende por la torre, pierden su calor. Por
último, el agua así enfriada vuelve a los condensadores por medio
de un circuito cerrado y se continua el proceso productivo sin daño
alguno para el ambiente.

Central termoeléctrica de
carbón de Puentes de García Rodríguez
Cabe
mencionar, por último, que diversos países -entre ellos
España- están desarrollando proyectos de investigación que
permiten aprovechar las partículas retenidas en los precipitadores y los
efluentes térmicos de estas centrales de manera positiva. Así, se
estudia la posibilidad de emplear cenizas volantes, producidas por la
combustión del carbón, como material de construcción o para
la recuperación del aluminio en forma de alúmina. Y se utilizan
los efluentes térmicos de estas plantas para convertir en zonas
cultivables extensiones de terrenos que antes no lo eran, o para la cría
de determinadas especies marinas, cuya reproducción se ve favorecida
gracias al aumento de la temperatura de las aguas en las que se desarrollan.
© Javier
de Lucas