ESPACIO CURVO

Todos nosotros viajamos en el tiempo. Sin ningún esfuerzo, y probablemente sin ninguna elección, nos movemos hacia el futuro. La frase «viaje en el tiempo», sin embargo, está asociada con la idea de desviarse del camino trazado y marchar hacia atrás en el tiempo. Explotando el vocabulario que acabamos de desarrollar, podemos describir esto de una forma más sutil. Supongamos que uno está presente en cierto suceso E. ¿Puede volver a la misma posición en el espacio en un instante ligeramente anterior? Esta posibilidad suena fantástica, por supuesto. Uno podría volverse atrás y callarse la boca antes de hacer este comentario estúpido. Uno podría dejar de invertir en esa compañía de alta tecnología que tan prometedora parecía hace un año. Aquí no vamos a entretenernos en las cuestiones de consistencia lógica que plantean tales fantasías. Aquí nuestra preocupación será más restringida; sentar sólo las ideas básicas junto con el vocabulario. Lo que se describe aquí en la introducción es sólo un mecanismo para el viaje en el tiempo: probablemente el mecanismo más simple, o al menos el más simple de describir. En otro ensayo describiré un mecanismo relacionado, aunque diferente, que utiliza un campo gravitatorio intenso.

Una característica subyacente a todos los mecanismos puede identificarse de entrada. Si uno pudiera volver a la posición de E en un tiempo algunos instantes antes del suceso E, entonces tras algunos instantes de espera uno estaría de nuevo en E. Habría visitado dos veces el mismo suceso. Sería como si usted empezara en el mismo punto en el ecuador y se dirigiera hacia el este sólo para volver a su punto de partida; su camino se cerraría. Viajar en el tiempo desde el suceso E a de nuevo E sería un camino similar en el espaciotiempo, y los físicos espaciotemporales le llaman «camino o curva cerrada de género tiempo». ¿Por qué «de género tiempo»? Porque cuando uno se mueve a lo largo de dicho camino, siempre se está moviendo hacia adelante en el tiempo. Su reloj está mostrando siempre números crecientes si es digital y las manecillas se están moviendo en la dirección dextrógira si es analógico. El pequeño número de núcleos radiactivos que hay en su cuerpo se está desintegrando; los fragmentos radiactivos no se están acumulando en una antidesintegración. Su corazón está bombeando en su forma habitual, no «hacia atrás en el tiempo» y con la sangre fluyendo en la dirección equivocada. ¡Ay! uno está envejeciendo, no rejuveneciendo. Y es su yo más viejo quien regresa (si ésta es la palabra correcta) al suceso E en el espaciotiempo.

¿Cuánto se tarda en recorrer una curva cerrada de género tiempo? La idea subyacente a un mecanismo básico está contenida en esta figura.

 

 

 Por simplicidad, dicho diagrama se repite aquí (como figura 1) pero sólo con los sucesos B y C. Los sucesos B y C están en el mismo instante (en el sistema de referencia de la granjera que construyó este diagrama espaciotemporal), pero el suceso C está H kilómetro más hacia la derecha que el suceso B. Supongamos ahora, sólo supongamos, que hay un túnel secreto, un atajo en el espacio para ir desde la posición del suceso B a la del suceso C. Supongamos además que en la vía, en la señal de 1 kilómetro (la localización del suceso B), hay lo que parece un pozo. Y supongamos que cuando uno se mete en dicho pozo, se encuentra saliendo instantáneamente en la señal de 1,5 kilómetros a lo largo de la vía (la localización del suceso C).

Podemos hacernos una idea de lo que significa tal atajo. Probablemente es más fácil entender este atajo que la geometría del espaciotiempo que pronto encontraremos. Aquí al menos estamos trabajando sólo con un atajo en el espacio, no en el espaciotiempo. Más o menos, podemos representar el espacio.

Consideremos una hoja plana de papel. Nos gustaría que fuera de extensión infinita, pero sólo podemos imaginar e ilustrar una parte finita de ella. Sobre la hoja de papel, mostrada a la izquierda en la figura 2, se han marcado dos puntos en negro, B y C. La distancia (es decir, la distancia más corta) entre estos dos puntos es, digamos, 1 m. Pero supongamos que el papel se dobla como se muestra a la derecha, y que hay un túnel minúsculo, una especie de puente o agujero de gusano, desde el punto B al C. Aparte de la posibilidad de añadir este agujero de gusano, nada importante cambia en el papel cuando lo doblamos. En particular, todas las distancias medidas a lo largo del papel (por ejemplo, la longitud de cualquier trazo de lápiz que hayamos dibujado) sigue siendo la misma cuando se dobla el papel, de modo que la geometría del papel no cambia. Pero el agujero de gusano nos proporciona un atajo de B a C, y podemos hacer este atajo de agujero de gusano tan corto como queramos. Éste es el tipo de agujero de gusano que queremos entre las señales de 1 kilómetro y 1,5 kilómetros en la vía del tren. El modelo del papel doblado no es perfecto, por supuesto. Es una superficie bidimensional, y nosotros estamos interesados en un agujero de gusano entre dos puntos en el mundo espacial tridimensional de la granjera y la vía. (Sólo utilizamos una única dimensión espacial en nuestros diagramas espaciotemporales, pero el agujero de gusano entre los dos puntos de la vía tendrá que existir en tres dimensiones).

 

 

 

               

                                            FIGURA 1. Dos sucesos que ocurren al mismo tiempo en un sistema de referencia.

Hasta hace poco tiempo los científicos del espacio-tiempo no pensaban mucho en agujeros de gusano que conectasen lugares en el espacio. A mediados de la década de 1980, Kip Thorne llegó a interesarse en la forma en que podrían utilizarse agujeros de gusano espaciales para construir máquinas del tiempo, y pronto se vio a muchos físicos del espaciotiempo agitando los brazos y discutiendo sobre las bocas de los agujeros de gusano. Una explicación de cómo empezó todo esto, a partir de una historia de ciencia-ficción de Carl Sagan, puede encontrarse en el capítulo 14 del libro de divulgación de Kip Thorne  Black Holes and Time Warps.

 


FIGURA 2. Un agujero de gusano que ataja entre dos puntos en una geometría plana.

 

Pero ¿cómo llevan estos agujeros de gusano espaciales al viaje en el tiempo (o — para utilizar un término más serio— a curvas cerradas de género tiempo)? Para verlo, supongamos que algún explorador espaciotemporal presencia el suceso B y, viajando rápidamente a través del agujero de gusano espacial entre B y C, se encuentra en el suceso C. Resulta que en el suceso C está pasando un tren que viaja a 100 000 km/s. Es interesante ver qué aspecto tienen los sucesos B y C en el sistema de referencia de dicho tren. Este es el diagrama espaciotemporal:

 

 

Hasta ahora nuestro explorador espaciotemporal ha viajado de B a C. Ahora debemos pasar a suponer que el tren es suficientemente largo y que también lleva un agujero de gusano espacial. Tenemos una suerte increíble: resulta que un extremo (o «boca») de dicho agujero de gusano del tren está precisamente en la señal de 1,5 kilómetros cuando el explorador surge del agujero de gusano de la vía (suceso C). Sin pérdida de tiempo, se agarra al tren y salta a la boca del agujero de gusano del tren que está precisamente frente a él; todo esto es actividad en el suceso C. Y una suerte todavía más increíble: resulta que la otra boca está en la marca de 0 kilómetros en el tren. El explorador emerge de dicha boca, habiendo pasado un tiempo despreciable yendo desde una boca del agujero de gusano muy corto a la otra. En la figura 3 se indica el suceso de su emergencia de dicha boca como suceso D. Nótese que los sucesos C y D están en la misma posición vertical en la figura 3. Ésta es la materialización gráfica del hecho de que pasa un tiempo despreciable entre la entrada y la salida del agujero de gusano del tren, de modo que la entrada y la salida son esencialmente simultáneas (en el sistema de referencia del tren), y la figura es, después de todo, una muestra de los sucesos en dicho sistema de referencia.

 

FIGURA3. El espacio-tiempo para el sistema de referencia del tren en movimiento.

Él ha recorrido ahora el camino B C D. Aproximadamente en este instante, como uno podría imaginar, su cabeza está dando vueltas, de modo que planta firmemente sus talones y se queda quieto en el tren. Permanece en la misma posición en el sistema de referencia del tren, pero no en el mismo instante. Al no moverse en el espacio, se «mueve» en la figura 3 desde el suceso D al suceso B. Ha completado una curva cerrada de género tiempo y ha vuelto a B, el lugar y el tiempo en el que empezó.

Todo lo que se necesita para esta «vuelta en el espaciotiempo» son dos cosas: primero, es necesario rotar un poco las direcciones en el espaciotiempo. Ésta es una consecuencia inmediata de la transformación de Lorentz y pocos físicos la cuestionan. En segundo lugar, se necesitan agujeros de gusano espaciales, y éstos han sido cuestionados por muchos físicos. La pregunta no ha sido respondida aún, pero parece que las leyes de la física no permiten agujeros de gusano espaciales, y con más generalidad no permiten máquinas del tiempo. En el ensayo de Stephen Hawking se describe cómo los efectos mecanocuánticos destruirían (probablemente) cualquier agujero de gusano en ciernes.

¿Por qué tiene una geometría el espacio-tiempo?

Aunque hay claras diferencias de detalle entre diagramas espaciotemporales, mapas de sucesos y mapas de puntos en un plano bidimensional, existen algunas similitudes fascinantes. Las dos preguntas aquí son: (1) ¿son realmente el mismo tipo de objeto?, y (2) ¿qué significa «mismo tipo de objeto»?

Las matemáticas de la rotación —las ecuaciones de la transformación rotacional — son una expresión del hecho de que existe una geometría para dicho plano. Existe una estricta relación entre distancias que es inviolable, y cualquier forma de describir distancias debe ser compatible con dicha realidad subyacente. Las matemáticas rotacionales son simplemente la punta inevitable del iceberg. La geometría es el iceberg, la vasta y sólida realidad.

¿Qué pasa con la transformación de Lorentz? ¿Hay también un iceberg debajo de esta punta? ¿Es la transformación de Lorentz tan sólo una descripción de una relación que está garantizada por una geometría de sucesos subyacente? No hay respuesta a esto, puesto que no hay un significado inequívoco para la realidad de las matemáticas subyacentes. Supongamos que se nos dieran las matemáticas de la rotación y se nos dijera que describen exactamente la relación entre medidas hechas por diferentes sistemas de referencia (los observadores en el puente). Un metafísico podría afirmar, poniendo una cara muy seria, que la existencia de la geometría es simplemente una construcción mental para ayudarnos a recordar las matemáticas rotacionales. No es necesario considerar que la geometría es real.

La mayoría de los físicos se muestran poco pacientes ante tales argumentos. En el caso de la geometría del plano, parece un juego absurdo «fingir» que la geometría no es real. Pero la defensa real de la geometría no es exactamente de la variedad «yo sé lo que veo». Se trata más bien de que la idea de que haya una geometría es tremendamente útil. No sólo nos ayuda en efecto a recordar las matemáticas de la rotación, sino que también nos ayuda a manipular las matemáticas y descubrir nuevas relaciones. Aunque la geometría no sea real, resulta tan útil que su propia utilidad la hace real.

Cuando Einstein propuso por primera vez que la transformación de Lorentz describe la relación entre coordenadas de sucesos en diferentes sistemas de referencia, no se refería a cualquier geometría. En su artículo inicial de 1905 en donde exponía la relatividad, Einstein presentaba la transformación de Lorentz como la única realidad. Fue Hermann Minkowski quien señaló a Einstein que estas transformaciones podrían verse como expresiones de una geometría subyacente, algo que acabaríamos llamando la «geometría de Minkowski del espaciotiempo de los sucesos». La geometría de Minkwoski estaba basada en el modo de asignar un nuevo tipo de distancia a sucesos separados, una distancia que combinaba tiempo y espacio. En diferentes sistemas de referencia habrá discrepancias sobre el tiempo que separa los sucesos y sobre la distancia espacial entre ellos, pero habrá acuerdo sobre la distancia de Minkowski.

Al principio, la geometría de Minkowski parecía una construcción interesante, pero esta construcción se hizo rápidamente tan útil que se desvaneció la idea de que era «sólo una construcción». Hoy la relatividad einsteiniana es universalmente considerada como una descripción de un espaciotiempo de sucesos con la geometría espaciotemporal de Minkowski, y la transformación de Lorentz es una especie de rotación en dicha geometría espaciotemporal.

¿Por qué es «curva» la geometría del espacio-tiempo?

Una razón por la que la introducción por parte de Minkowski de la idea de geometría espaciotemporal resultaba tan importante es que permitió a Einstein utilizar la idea de geometría espaciotemporal curva para describir la gravedad. La propia frase «espaciotiempo curvo» tiene una imaginería tan mística que demasiado a menudo se rechaza como incomprensible. Al menos en un sentido, sin embargo, el argumento de que la gravedad curva el espaciotiempo no sólo es comprensible, sino que es obligado. Lo que hay que abandonar es cualquier esperanza de visualizar el espaciotiempo curvo con la misma claridad con que se visualizan superficies espaciales bidimensionales curvas. No hay que pensar que los teóricos del espacio tiempo constituyen una casta sacerdotal de personas que pueden realmente representarse un espaciotiempo tetradimensional curvo. No podemos hacerlo. (Espero no estar aquí hablando sólo en mi nombre). ¡Después de todo, es espaciotiempo! Y es tetradimensional. Dibujaremos diagramas, pero éstos serán sugerentes, a menudo metafóricos y a veces potencialmente equívocos. Nuestra incapacidad para representar el espaciotiempo curvo nos reduce, pero no anula, nuestra capacidad para entenderlo. Aún tenemos matemáticas, y aún tenemos palabras.

Las ideas empiezan con la consideración de líneas de universo, las líneas que muestran los sucesos de un objeto a medida que se mueve hacia adelante en el tiempo. Las líneas de universo en las figuras

 

 

son las líneas de universo de trenes en dos sistemas de referencia diferentes. Estas líneas de universo tienen una inclinación constante (el ángulo a que se desvían de la vertical). Esto significa que la cantidad de distancia que cambian por cantidad de tiempo es siempre la misma: son líneas de universo de velocidad constante. Los objetos no irán a velocidad constante si hay fuerzas actuando sobre ellos. Supongamos que en la región del espaciotiempo ilustrada en la figura 11 hay cierta influencia eléctrica intensa. Por claridad, digamos que está causada por una gran cantidad de carga eléctrica positiva en algún lugar a la derecha de la figura.

Un objeto eléctricamente cargado en la región de la figura 4 se aceleraría (es decir, cambiaría su velocidad) debido a la influencia eléctrica. Este cambio en velocidad, esta aceleración, se manifiesta en el diagrama espaciotemporal como la inclinación variable de una línea de universo. Puesto que la línea de universo 1 en la figura es recta, debe contar la historia de un objeto no cargado y, por consiguiente, no acelerado. (Además de ser recta, la línea de universo es vertical, lo que significa que el objeto no sólo no está acelerado, sino que también permanece en una misma posición en este sistema de referencia). La forma de la línea de universo 2 nos dice que la partícula que representa debe estar cargada positivamente, puesto que se está acelerando y alejando de la carga positiva (oculta en alguna parte a la derecha) que crea la influencia eléctrica. Análogamente, la línea de universo 3 debe ilustrar los sucesos de una partícula cargada negativamente. Si miramos más de cerca podemos ver que la línea de universo 3 está curvada más espectacularmente que la línea de universo 2; su partícula está experimentando una aceleración mayor. Las líneas de universo 2 y 3 podrían representar un protón y un electrón. Tienen cargas de igual magnitud y signo opuesto, y la masa mucho más pequeña del electrón daría cuenta de la curvatura más espectacular de la línea de universo 3.

 

FIGURA 4. Líneas de universo de una partícula en una región del espaciotiempo con influencia eléctrica.

Un punto crucial ilustrado por la figura 4 es que cada línea de universo nos dice algo sobre las propiedades físicas de la partícula que representa. Comparemos esto ahora con líneas de universo que representan influencia gravitatoria. Supongamos que la región del espaciotiempo en la figura 5 está sometida a una influencia gravitatoria debida a una gran cantidad de masa en alguna parte a la derecha de la figura. Las líneas de universo 1, 2 y 3 representan una bola de bolos, un tejido y un «abscual», respectivamente. Una bola de bolos y un tejido, en ausencia de resistencia del aire, sufren exactamente la misma aceleración bajo influencia gravitatoria; caen a la misma velocidad. Aquí uso «abscual» para significar «absolutamente cualquier objeto». Cualquiera que sea, caerá a la misma velocidad que la bola o el tejido.

 

 

FIGURA 5. Líneas de universo de una partícula en una región del espaciotiempo con influencia gravitatoria.

El punto importante de la figura 5 es que las líneas de universo curvadas nos dicen todo sobre la influencia de la gravedad en esta región del espaciotiempo, y la misma línea de universo describe la influencia de la gravedad para cualquier objeto. El punto de vista muy razonable de Einstein era que la forma de la línea de universo por sí misma —y no cierta «fuerza»— debería ser la descripción adecuada de la gravedad. En la imagen de Einstein, los objetos que experimentan sólo influencia gravitatoria se mueven sólo en líneas de universo especiales. Los detalles de dichas líneas de universo contienen los detalles de la influencia gravitatoria.

¿Cuáles son estas líneas especiales en el espaciotiempo? En una región del espaciotiempo libre de gravedad —en el espaciotiempo de Minkowski— los objetos que no sufren ninguna otra influencia se mueven siempre en una dirección fija a velocidad constante. Sus líneas de universo son rectas. De modo que sólo conocemos un ejemplo de líneas especiales, y éste nos da una clave de cómo conjeturar lo que queremos en general. Resulta que las líneas rectas no existen en cualquier geometría. Si tratamos de construir curvas con todas las propiedades de líneas rectas, normalmente fracasaremos. Consideremos el ejemplo habitual (y un buen ejemplo): la superficie de una Tierra perfectamente esférica. ¿Podemos dibujar dos líneas tales que la distancia de separación se mantiene constante tal como sucede con las líneas paralelas? Si encontramos que es posible dibujar una línea recta en cualquier dirección a través de un punto, decimos que estamos trabajando en un espacio (o espaciotiempo) «plano». Cualquier otro, por definición, es curvo.

En un espacio o espaciotiempo curvo, existe una generalización sencilla del concepto de una línea recta: es simplemente la curva más recta posible que puede dibujarse. Semejante curva tiene el sofisticado nombre de «geodésica». Cuando consideramos una porción muy pequeña de una geometría curva, parece casi plana. Si se dibuja una geodésica a través de dicha pequeña porción, la geodésica será casi recta.

Para que la gravedad tenga sus propiedades familiares, las líneas de universo de los objetos influidos por la gravedad no pueden ser verdaderas líneas rectas. Consideremos un ejemplo sencillo: dos satélites en órbita alrededor de la Tierra se cruzan, y unas pocas órbitas después se cruzan de nuevo. Esto significa que las líneas de universo de los satélites se tocan (o casi se tocan) en dos lugares. Las líneas rectas no pueden hacer esto. La conclusión es inevitable: si hay que exhibir efectos gravitatorios, entonces el espaciotiempo debe ser curvo.

Aunque las matemáticas de las curvas especiales, las geodésicas, no son triviales, tampoco son terriblemente difíciles. Una vez que se especifica una geometría —es decir, una vez que se da una fórmula que dice las distancias que separan puntos en un espacio o un espaciotiempo— es relativamente fácil encontrar las geodésicas. En muchos cursos (normalmente de licenciatura) sobre la teoría de Einstein, las matemáticas de las curvas especiales se estudian al principio. Lo que llega mucho más tarde es la parte difícil de la teoría: la forma en que el contenido del espaciotiempo (las estrellas, los planetas y demás) determina la geometría espaciotemporal. Con mucha fortuna podemos pasar por alto esta parte sin perder demasiado del sentido de la teoría. Sólo tenemos que notar que hay una receta matemática para determinar la geometría del espaciotiempo.

 

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