SIGLO XXI

Ha pasado casi un siglo desde que
Einstein destruyera los conceptos newtonianos de espacio y tiempo como algo
absoluto, y empezase a sentar las bases de su propio legado. Durante los cien años
transcurridos, el legado de Einstein ha crecido para incluir, entre otras
muchas cosas, una distorsión del espacio-tiempo y un conjunto de objetos
exóticos constituidos única y exclusivamente por dicha distorsión: agujeros
negros, ondas gravitatorias, singularidades (vestidas y desnudas), agujeros de
gusano y máquinas del tiempo. En una u otra época de la historia, los físicos
han considerado cada uno de estos objetos como escandalosos.
•Hemos encontrado a lo largo del
siglo XX el vigoroso escepticismo de Eddington, Wheeler e incluso Einstein
respecto de los agujeros negros; Eddington y Einstein murieron antes de
que se demostrase firmemente que estaban equivocados, pero Wheeler llegó a ser
un converso y defensor de los agujeros negros.
•Durante los años cuarenta y
cincuenta, algunos físicos, basándose en interpretaciones erróneas de las
matemáticas de la relatividad general que estaban estudiando, fueron muy
escépticos respecto de las ondas gravitatorias (ondulaciones de
curvatura), pero el escepticismo desapareció hace tiempo.
•Para la mayoría de los físicos
constituyó una tremenda conmoción, y aún lo constituye para muchos, descubrir
que las singularidades son una consecuencia inevitable de las leyes de la
relatividad general de Einstein. Algunos físicos se sintieron tranquilos
confiando en la conjetura de censura cósmica de Penrose (todas las
singularidades están revestidas; las singularidades desnudas están prohibidas).
Pero, sea o no correcta la censura cósmica, la mayoría de los físicos se han adaptado
a las singularidades y, como Wheeler, esperan que las mal comprendidas leyes de
la gravedad cuántica las expliquen, gobernándolas y controlándolas exactamente
de la misma forma que las leyes de la gravedad de Newton y Einstein gobiernan
los planetas y controlan sus órbitas alrededor del Sol.
•Los agujeros de gusano y las
máquinas del tiempo son considerados hoy escandalosos por la mayoría de los
físicos, incluso aunque las leyes de la relatividad general de Einstein
permiten su existencia. Los físicos escépticos, sin embargo, pueden
tranquilizarse con nuestro conocimiento recién fundado de que la existencia de
agujeros de gusano y máquinas del tiempo está controlada no por las bastante permisivas leyes de Einstein, sino más bien por las
leyes más restrictivas de los campos cuánticos en el espacio-tiempo curvo, y
por la gravedad cuántica. Cuando comprendamos mejor dichas leyes, tal vez nos
enseñen inequívocamente que las leyes físicas protegen siempre al Universo
frente a agujeros de gusano y máquinas del tiempo, o al menos frente a máquinas
del tiempo. Tal vez.
¿Qué podemos esperar en el siglo
venidero, el segundo siglo del legado de Einstein?
Parece probable que la revolución
en nuestra comprensión del espacio, el tiempo y los objetos constituidos por
distorsiones del espacio-tiempo no será menor que la del primer siglo. Las
semillas para la revolución han sido sembradas:
•Los detectores de ondas
gravitatorias nos proporcionarán pronto mapas observacionales de agujeros
negros y sonidos sinfónicos de agujeros negros en colisión, sinfonías llenas de
nueva y rica información sobre cómo se comporta el espacio-tiempo distorsionado
cuando vibra violentamente. Las simulaciones mediante superordenadores
intentarán reproducir las sinfonías y nos dirán lo que significan, y los
agujeros negros se convertirán así en objetos de examen experimental detallado.
¿Qué nos enseñará este examen? Habrá sorpresas.
•Finalmente, en el siglo
venidero, probablemente más pronto antes que más tarde, algunos físicos
intuitivos descubrirán y desvelarán las leyes de la gravedad cuántica y todos
sus íntimos detalles.
•Con estas leyes de la gravedad
cuántica a mano, podremos concebir exactamente cómo nació el espacio-tiempo de
nuestro Universo, cómo surgió de la espuma cuántica de la singularidad del big
bang. Podremos conocer con seguridad si tiene significado o es absurda la tan
planteada pregunta: «¿Qué había antes del big bang?».
Podremos conocer con seguridad si la espuma cuántica produce múltiples
universos con facilidad, y los detalles completos de cómo se destruye el
espacio-tiempo en la singularidad del corazón de un agujero negro o del big
crunch, y cómo y si y dónde el espacio es creado de nuevo. Y podremos conocer
si las leyes de la gravedad cuántica permiten o prohíben las máquinas del
tiempo. ¿Deben autodestruirse siempre las máquinas del tiempo en el momento en
que empiezan a funcionar?
•Las leyes de la gravedad
cuántica no son el conjunto final de leyes físicas en el camino que ha llevado
desde Newton a la relatividad especial y la teoría cuántica, y luego a
la gravedad cuántica. Las leyes de la gravedad cuántica aún tendrán que casarse
(unificarse) con las leyes que gobiernan las otras fuerzas fundamentales de la
naturaleza: la fuerza electromagnética, la fuerza débil y la fuerza fuerte.
Probablemente conoceremos los detalles de dicha unificación en el siglo
venidero, y una vez más probablemente más pronto que más tarde; y dicha
unificación puede alterar radicalmente nuestra idea del Universo. ¿Y luego qué?
Creo que ningún ser humano puede prever hoy más allá de ese punto, aunque ese
punto puede llegar perfectamente durante mi propia vida, y durante la de
ustedes.
Y en cuanto a los padres de las
teorías:
Albert Einstein pasó la mayor
parte de sus últimos veinticinco años en una búsqueda infructuosa para unificar
sus leyes de la relatividad general con las leyes del electromagnetismo de
Maxwell; no sabía que la unificación más importante es con la mecánica
cuántica. Murió en Princeton, Nueva Jersey, en 1955 a los setenta y seis años
de edad.
Subrahmanyan Chandrasekhar, ahora
con ochenta y tres años, continúa explorando los secretos de la ecuación de
campo de Einstein, a menudo en colaboración con colegas mucho más jóvenes. En
años recientes nos ha enseñado mucho sobre las pulsaciones de estrellas y las
colisiones de ondas gravitatorias.
Fritz Zwicky se hizo menos
teórico y más astrónomo observacional a medida que se hacía mayor; y continuó
generando ideas controvertidas y clarividentes. Se retiró de su cátedra en el
Caltech en 1968 y se trasladó a Suiza, donde pasó sus años finales
promocionando su propia vía interna hacia el conocimiento: el «método
morfológico». Murió en 1974.
Lev Davidovich Landau se recuperó
intelectualmente, aunque no emocionalmente, de su año en prisión (1938-1939) y
luego siguió siendo la figura dominante y el maestro más reverenciado entre los
físicos teóricos soviéticos. En 1962 sufrió graves heridas en un accidente de
automóvil, que le dejaron lesiones cerebrales que cambiaron su personalidad y destruyeron
su capacidad para hacer física. Murió en 1968, aunque sus más íntimos amigos
dijeron de él después: «Para mí, 'Dau murió en 1962».
Yakov Borisovich Zel'dovich
siguió siendo el más influyente astrofísico del mundo durante los años setenta
y comienzos de los ochenta Sin embargo, en 1978, en una trágica explosión
interpersonal, se separó del grueso de su grupo de investigación (el más
potente equipo de astrofísica teórica que haya visto el mundo). Trató de
reconstruirlo con un nuevo conjunto de jóvenes colegas, pero sólo tuvo éxito en
parte, y luego en los años ochenta se convirtió en un gurú para astrofísicos y
cosmólogos en todo el mundo. Murió de un ataque al corazón en Moscú, en 1987,
poco después de que los cambios políticos de Gorbachov hicieran posible que
viajase a Norteamérica por primera vez.
Igor Dmitrievich Novikov se
convirtió en el líder del grupo de investigación de Zel'dovich/Novikov después
de la separación de Zel'dovich. A lo largo de los años ochenta mantuvo el grupo
unido con el mismo tipo de fuego y estímulo que Zel'dovich había alimentado en
los viejos tiempos. Sin embargo, sin Zel'dovich su grupo estaba simplemente
entre los mejores del mundo, y no muy por delante de cualquier otro como
sucedía antes. Con el colapso de la Unión Soviética en 1991, y después de una
operación de corazón que le hizo sentir su finitud, Novikov se trasladó a la
Universidad de Copenhague, en Dinamarca, donde ahora está creando un nuevo
Centro de Astrofísica Teórica.
Vitaly Lazarevich Ginzburg, a la
edad de setenta y siete años, continúa haciendo investigación de vanguardia en
varias ramas diferentes de la física y la astrofísica. Durante el exilio de
Andrei Sajarov en Gorky en 1980-1986, Ginzburg, como «jefe» oficial de Sajarov
en el Instituto Lebedev en Moscú, se negó a despedirlo y actuó como una especie
de protector. Bajo la perestroika de Gorbachov, Ginzburg y Sajarov
fueron ambos elegidos miembros de la Cámara de Diputados del Pueblo de la URSS,
desde donde impulsaron la reforma. Sajarov murió de un ataque al corazón en
1989.
J. Robert Oppenheimer, aunque
repudiado por el Gobierno de los Estados Unidos en las audiencias de 1954 sobre
su credencial de segundad, se convirtió en un héroe para la mayoría de la
comunidad de físicos. Nunca regresó a la investigación, pero permaneció en
estrecho contacto con casi todas las ramas de la física y sirvió como un
poderoso punto de referencia en el que los jóvenes físicos podían contrastar
sus ideas, hasta su muerte a causa de un cáncer en 1967.
John Wheeler, a la edad de
ochenta y dos años, continúa su búsqueda para comprender el matrimonio de la
mecánica cuántica y la relatividad general; y sigue inspirando a las jóvenes
generaciones con sus lecciones y escritos, muy en especial su reciente libro Un
viaje por la gravedad y el espacio-tiempo (Wheeler, 1990).
Roger Penrose, como Wheeler y
muchos otros, está obsesionado con la unificación de la relatividad general y
la mecánica cuántica, y con las mal comprendidas leyes de la gravedad cuántica
que deberían surgir de esta unificación. Ha escrito sobre sus ideas no
convencionales en un libro para los legos en física (La nueva mente del
emperador, 1989). Muchos físicos son escépticos respecto de sus ideas, pero
Penrose ha tenido razón tantas veces antes...
©
1993 Javier de Lucas