ASIMETRIA

El Modelo
Estándar describe las fuerzas electromagnéticas y las fuerzas nucleares
fuerte y débil, pero deja fuera una cuarta fuerza, la
gravitación. Esta omisión no es un simple descuido: existen
obstáculos matemáticos formidables para describir la
gravitación con el mismo lenguaje que se utiliza para las demás
fuerzas, el lenguaje de la Teoría Cuántica de Campos.
El
Modelo Estándar trata las fuerzas
electromagnéticas y nuclear débil de forma unificada,
aunque existen diferencias obvias entre estas dos fuerzas. No se conocen
aún los orígenes de estas diferencias, pero este Modelo supone
una enorme mejora respecto a la mezcla de simetrías aproximadas e
hipótesis dinámicas formuladas, aunque, evidentemente, no es la Respuesta
Final. Todos estos problemas del Modelo Estándar tienen que ver, de una
u otra forma, con un fenómeno conocido como Ruptura
Espontánea de Simetría. La Teoría Electrodébil
es un principio de simetría exacta. El intercambio de fotones es
responsable de la fuerza electromagnética, mientras que el intercambio
de bosones W y Z da lugar a la fuerza nuclear débil. El hecho de que
esta simetría no se manifiesta en la naturaleza, ha sido la razón
de que tardase tanto tiempo en ser descubierta.
Una
ruptura espontánea de simetría se produce cuando nada rompe la
simetría en las ecuaciones de la Teoría, sino que la ruptura
aparece espontáneamente en las diversas soluciones de sus ecuaciones.
Ninguna de las fuerzas conocidas del Modelo Estándar es lo bastante fuerte
como para ser responsable de la ruptura de simetría observada entre las
fuerzas débil y electromagnética: lo más importante que se
sigue sin saber sobre el Modelo Estándar es precisamente la causa de la
ruptura de la simetría electrodébil.
El
valor del Campo que rompe la simetría se denomina Valor de
vacío, debido a que el campo toma este valor en el vacío, lejos de la
influencia de cualquier partícula. Esta no es la primera vez que los
físicos han propuesto la existencia de un nuevo campo o partícula
para satisfacer algún requisito teórico. Varios años antes
de que Salam y Weinberg desarrollaran una Teoría de las
fuerzas débil y electromagnética basada en la ruptura
espontánea de la simetría, algunos físicos habían
ya descrito las matemáticas de ejemplos más sencillos de este
tipo de ruptura de simetría, muy en particular Peter Higgs, en 1964. Por
esta razón, la nueva partícula que se necesita en la
versión original de la Teoría Electrodébil ha llegado a
ser conocida como partícula de Higgs. Nadie ha descubierto la partícula de Higgs,
pero esto no contradice la Teoría. Se necesitan experimentos a
energías mucho más altas para encontrarla y determinar su masa.
Según
la versión más sencilla de la Teoría cosmológica
del Big Bang, , alrededor de una diezmilmillonésima
de segundo después de ese instante inicial, la temperatura del Universo
cayó hasta unos mil billones de grados, y en ese instante, la
simetría entre las fuerzas débil y electromagnética se
rompió. La idea de ruptura espontánea de simetría ha desempeñado
también un papel importante en los esfuerzos de los físicos para
incluir la tercera fuerza del Modelo Estándar, la fuerza nuclear fuerte,
dentro del mismo marco unificado que las fuerzas débil y electromagnética.
Ni siquiera existe simetría en las ecuaciones del Modelo Estándar
que relacionan las fuerzas nucleares fuertes con las fuerzas débil y
electromagnética.
Desde
principio de los años setenta, esto llevó a la búsqueda de
una Teoría subyacente al Modelo Estándar en la que tanto las
interacciones fuertes como la débil y la electromagnética
quedaran unificadas mediante un único y gran grupo de simetrías
espontáneamente rotas. Si realmente hubiera alguna simetría
espontáneamente rota que ligara las fuerzas fuerte
y electrodébil, entonces tendrían que existir nuevas
partículas pesadas para completar la familia de las partículas
portadoras de fuerza que acompañan a los bosones W y Z, los fotones y
los gluones. Puede que no exista una Teoría unificada independiente para
las fuerzas fuerte y electrodébil, sino una Teoría unificada que
verdaderamente englobe la gravitación.
Existe
una jerarquía de simetrías: cualquiera que sea la simetría
que unifica las fuerzas gravitatorias y nuclear fuerte con las fuerzas
electrodébiles se rompe aproximadamente cien billones de veces
más fuertemente que la simetría que unifica las interacciones
débiles y electromagnéticas. Este es el problema de la
Jerarquía, que durante quince años ha sido el hueso más duro de roer
de la Física teórica. Una aproximación al problema de la
jerarquía se basa en la idea de un nuevo tipo de simetría,
conocido como Supersimetría, aunque hasta el momento no hay ningún signo
de ella o de nuevas fuerzas extrafuertes en la naturaleza. Puede ser que las
partículas de Higgs o las nuevas partículas requeridas por las
diversas aproximaciones al problema de la jerarquía puedan ser
descubiertas en los nuevos y suficientemente potentes aceleradores de
partículas.

Teniendo
en cuenta que el Modelo Estándar deja fuera la gravitación, es
posible que sea simplemente una aproximación válida a baja
energía a una Teoría unificada realmente fundamental. El problema de los
infinitos no ha desaparecido, sino que es un problema para la
Teoría final. Si tenemos suerte, podremos descubrir aún
evidencias definitivas de la desintegración del protón o de la
masa del neutrino, o quizás los aceleradores puedan proporcionar
aún evidencia de la supersimetría, aunque todo esto se mueve demasiado
lentamente. Con aceleradores más potentes se podrán disponer de
energías e intensidades suficientes para dilucidar la cuestión
del mecanismo de la ruptura de la simetría electrodébil, bien
mediante el hallazgo de una o más partículas de Higgs o bien
revelando signos de nuevas fuerzas fuertes. Si la respuesta al problema de la
jerarquía está en la supersimetría, esto podría
descubrirse en los aceleradores. Si se descubrieran nuevas fuerzas fuertes, los
nuevos aceleradores encontrarán muy probablemente una rica variedad de
partículas nuevas.
La
campaña de los físicos teóricos a favor de la
construcción de nuevos aceleradores ha sido espoleada por una sensación
de desesperación, la sensación de que sólo con los
datos que proporcionen dichos aceleradores podrán estar seguros de que
su trabajo seguirá adelante.
© 2004 Javier
de Lucas